martes, 12 de mayo de 2009

Objetivos que se achican, brechas que se agrandan

El mundo que viene perfilándose en los últimos veinte años es un mundo de bienestar y posibilidades ilimitadas para pocos y de penuria y privación para muchos, en el que se expanden con la misma celeridad las nuevas tecnologías y las viejas y nuevas formas de la pobreza y la exclusión social. “Sociedad de la información” y “sociedad del conocimiento” para una minoría, mientras la mayoría de la humanidad ve alejarse el viejo y modesto objetivo de la alfabetización universal y de una “educación básica de calidad para todos”.

Los reiterados compromisos internacionales abultan en el papel. En la realidad se agudizan la pobreza, el desempleo, el trabajo infantil, el problema educativo, la brecha Norte-Sur así como entre ricos y pobres dentro de cada país, el deterioro del medioambiente, los conflictos y las guerras, las migraciones, los desastres naturales que podrían haberse prevenido o minimizado sus efectos para los más pobres. La década de 1980, la llamada “década perdida”, fue perdida para el objetivo del desarrollo. La década de 1990, que marca un antes y un después en la historia de la humanidad (Hobsbawm 1994) por la magnitud, complejidad y velocidad de los cambios introducidos en el reordenamiento del sistema mundial, dejó instalada la globalización y dio un avance espectacular a las modernas tecnologías de la información y la comunicación (TIC), pero significó importantes retrocesos en el desarrollo humano en muchos países en el Sur. Más de 50 países se empobrecieron (PNUD 2003). Para el 2000, se estimaba que había en el mundo alrededor de 211 millones de niños y niñas trabajadores (ILO 2002), buena parte de ellos sin duda engrosando las filas de los 113 millones de niños y niñas que, según estimaciones para ese mismo año, estaban fuera de la escuela (UNESCO 2000a).

Paradójicamente, la Agenda del Milenio (2000-2015), suscrita en el 2000, con el impulso y monitoreo de Naciones Unidas (NU), el Banco Mundial (BM), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE)4 sitúa el “alivio de la pobreza” en el centro de la cooperación del Norte con el Sur hasta el 2015.

En el ámbito de la educación, la investigación, la ciencia y la tecnología, lo que se está produciendo es una agenda dual e inaceptable: mientras que el discurso habla de “reducir las brechas” entre el Norte y el Sur, en la práctica éstas se vienen agrandando. En 1990, la agenda mundial de Educación para Todos (1990-2015), se comprometía con una visión amplia de educación plasmada en 6 Objetivos. En el 2000, la Agenda del
Milenio (2000-2015) estableció 8 Objetivos de mínimos. Los dos objetivos en educación incluidos
–universalizar la educación primaria (cuatro años de escolaridad/”supervivencia hasta el quinto grado”) y promover la igualdad entre géneros (matrícula y culminación de la escuela primaria)– son mucho más restringidos que los acordados una década antes en la iniciativa Educación para Todos por las mismas agencias (Naciones Unidas y Banco Mundial). En el caso de América Latina y Caribe, además, los Objetivos del Milenio están muy por debajo no sólo de las aspiraciones históricas de nuestros pueblos, sino del desarrollo educativo y social ya alcanzados.

Entretanto, el Norte adopta el paradigma del aprendizaje a lo largo de toda la vida y aprovecha al máximo los desarrollos y las posibilidades que abren las TIC para el aprendizaje permanente y personalizado. Algo hoy inimaginable para un Sur que continúa atascado en viejas batallas educativas no resueltas como son el analfabetismo, la desnutrición y el trabajo infantil, la falta de acceso a la escuela, las altas tasas de deserción y repetición en todos los niveles, la precariedad de la infraestructura escolar, el débil aprendizaje en las aulas, la mala preparación, la insatisfacción laboral, el paro y el éxodo docentes, la falta de presupuesto para investigación, ciencia y tecnología.


Recuperado de http://www.lpp-uerj.net/olped/documentos/1174.pdf
El 4 de febrero de 2009
Justicia educativa y justicia económica
Estudio encargado por el Movimiento Internacional
de Educación Popular y Promoción Social FE Y ALEGRÍA
Rosa María Torres
Instituto Fronesis

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