martes, 22 de septiembre de 2009

Cómo saber si una persona está alfabetizada

A menudo me enfrento a esta pregunta: ¿Como saber si una persona esta alfabetizada? ¡Es la del millón!.

La mayoría de programas resuelven ambas preguntas estadísticamente. Cuántas personas analfabetas mayores de 15 años hay en el país (todavía se hace esta estimación en base a la autodeclaración de las personas, a través de censos de población u otros, no a través de una verificación efectiva de competencias) ; cuántas se inscribieron en el último y/o en los sucesivos programas o campañas de alfabetización; la diferencia entre una y otra cifra se asume como el resultado: cuántos se alfabetizaron, cuántos restan por alfabetizarse, qué tasa de analfabetismo tiene el país. (Dicho sea de paso, los especialistas en el tema hemos buscado durante años la cita que se atribuye a la UNESCO, según la cual un porcentaje menor a 4% de analfabetismo equivaldría a - técnicamente- "libre de analfabetismo" y nunca la hemos encontrado. Los propios técnicos de la UNESCO no saben de dónde proviene originalmente esa afirmación, que se ha corrido de boca en boca por décadas! Si alguien encuentra la fuente, que por favor la circule!).

En realidad, el asunto es a la vez más complicado y más simple. La mejor manera de determinar si una persona o un grupo de personas aprendió o no a leer y escribir es sacar a las personas de la clase y pedirles que lean lo que hay para leer allí afuera, en la vida real, en el hogar, en el barrio, en la comunidad, en el mercado, en la plaza: carteles, anuncios, pintas en las paredes, signos de tránsito, menús, hojas volantes, rótulos de los buses, propaganda política, etc. Incluso en zonas rurales, donde hay poco o nada para leer, a menudo puede encontrarse algún calendario o afiche como material de lectura, un periódico viejo convertido en envoltorio, marcas e instrucciones de productos en cajas y frascos, cuadernos y textos escolares, materiales de difusión en el centro local de salud, etc, etc.

Esto es lo que vengo haciendo yo a menudo, cuando visito centros escolares o centros de alfabetización de adultos en diferentes países, o cuando me encuentro con personas dadas por "alfabetizadas" en campañas y programas. Puedo decirles que rara vez esas personas están en capacidad de leer materiales de la vida real. Fuera de la cartilla o el video - y, en el caso de niños y niñas, fuera del texto escolar - se sienten generalmente perdidos, adivinando y descifrando, no leyendo. A menudo también encuentro que quienes pueden leer esos materiales de la vida real, son personas con algunos años de escolarización, inscritas en los centros de alfabetización a falta de otra oferta educativa ajustada a sus necesidades o, simplemente, a fin de llenar el número necesario.

Quien no es capaz de leer materiales de la vida real, por lo general tampoco está en capacidad de escribirlos. Manejar la escritura es bastante más complejo que manejar la lectura. Dibujar el nombre, copiar palabras o frases, o escribir alguna frase sencilla bajo dictado, está muy lejos de lo que implica escribir - con fines de expresión y comunicación - en la vida real. Pidamos a cada persona que haga un pequeño listado de cosas que le importan (lo que compra en el mercado, los ingredientes que necesita para hacer un determinado plato, los muebles que tiene en su casa, los nombres y fechas de nacimiento de sus hijos, los nombres de sus artistas o deportistas preferidos, etc., etc.) y veremos si saben o no escribir, haciendo uso efectivo, personal y social, de la escritura.

Después de este sencillo "test de realidad", hablo con los alfabetizadores, los educandos, las autoridades o quienes me acompañan en la visita, y les recomiendo continuar el programa hasta que las personas estén realmente habilitadas para leer y escribir con autonomía fuera del aula y del material programado. De otro modo, el esfuerzo de alfabetización no pasa de ser una ilusión, un conteo estéril de estadísticas y tasas que suben el ranking del país pero dejan a la gente frustrada y a medio camino, sin herramientas realmente útiles para mejorar su vida a partir de la lectura y la escritura.

Autora:
Rosa María Torres
Lingüista, pedagoga y activista social con vasta experiencia en las áreas de la enseñanza, la investigación y la asesoría. Actualmente trabaja desde su propio instituto - http://www.fronesis.org y es Secretaria Regional para América Latina y el Caribe de la World Culture Open (WCO).
En Ecuador, fue Directora Pedagógica de la Campaña Nacional de Alfabetización “Monseñor Leonidas Proaño” (1988-2000) y Ministra de Educación y Cultura (2003), designada por el Movimiento Plurinacional Pachakutik. En Nicaragua (1981-1986) trabajó como consejera en el Viceministerio de Educación de Adultos y luego como coordinadora del Proyecto Regional de Educación Popular y Comunicación en la Coordinadora Regional de Investigaciones Económicas y Sociales (CRIES). Después de la Conferencia Mundial sobre Educación para Todos (1990), pasó a trabajar en UNICEF-Nueva York como Asesora Principal de Educación y editora de UNICEF’s Education News (1991-1996). Fue Directora del Programa para América Latina y el Caribe en la Fundación W.K. Kellogg (1996-98), donde desarrolló la Iniciativa de Educación Básica “Comunidad de Aprendizaje”, que llevó y continuó en IIPE-Unesco Buenos Aires (1998-2000).
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