martes, 15 de diciembre de 2009

El escenario de la segregación social

Transcribo un artículo de un tradicional diario de Buenos Aires (Argentina). Si bien el periódico es conservador, y refleja los intereses del sector agroexportador, aquí expone un claro diagnóstico de la situación del sistema educativo argentino, y muy probablemente sea válido para buena parte de Hispanoamérica.

 

Si bien el Operativo de Evaluación de la Calidad (ONE) no debe ser tomado como el único ni el mejor espejo de los aprendizajes de los alumnos, la información que produce no puede ser desestimada. Para ello, faltan políticas que comuniquen mejor los resultados y permitan evitar interpretaciones volátiles.


Una clave es señalar que existen dos tipos de resultados. El primero es el aprendizaje de los alumnos, la información que más difusión tiene en el ONE. El segundo es el resultado del sistema educativo, es decir, los logros de aprendizaje una vez aislado el origen socioeconómico de los alumnos, externo a las escuelas. Podemos llamar al primero el resultado bruto y al segundo, el resultado neto.


En el primer resultado (bruto) existen grandes desigualdades, basadas en dos circuitos del sistema educativo argentino. El principal circuito es el referido a las desigualdades sociales: las provincias con mayores niveles de pobreza y los sectores más vulnerables dentro de cada provincia son los que alcanzan resultados más bajos. Esto muestra las limitaciones de la política educativa frente a condiciones más estructurales de la economía que deben promover mayor igualdad social.


El otro circuito remite al federalismo. Existen casos de provincias que logran resultados por encima de sus niveles sociales (como La Pampa, segunda en los resultados brutos en 2007). En cambio, se destaca el caso de la provincia de Buenos Aires, la jurisdicción más perjudicada por la coparticipación, con una profunda transformación social en los últimos 20 años y la aplicación caótica de la reforma en los 90. Estos factores explican por qué pasó de ser la segunda provincia con altos resultados de calidad en 1995 a ser la decimocuarta en 2007.


Pero es clave observar el segundo resultado (neto), el menos publicitado. Cuando se elimina el factor socioeconómico de los alumnos, se constata que las desigualdades disminuyen notoriamente.


La expansión de la brecha del resultado bruto entre las escuelas públicas y privadas que se observa en el ONE 2007 no expresa que la escuela privada enseña mejor, sino que es más probable que los circuitos socioeducativos se estén agudizando. El pasaje de sectores medios a la escuela privada en los años recientes está generando una mayor segregación social entre las escuelas, que se refleja en los resultados de aprendizaje.


Esta es una buena evidencia de que las familias no eligen la escuela privada por sus niveles de enseñanza (netos), sino por el grupo social de pares, que explica buena parte del resultado (bruto) del aprendizaje. Así se expande la segregación por elección privada de las familias, más allá de que en algunos casos también atraiga la oferta extracurricular o el proyecto educativo de la escuela.


Las tendencias recientes muestran la caída de la escuela pública como ámbito de integración social. Las pruebas de la calidad deben ser un indicador más que potencie el financiamiento y las políticas para recuperar la escuela pública como lugar de construcción de lo común.




Axel Rivas
Para LA NACION

Domingo 27 de setiembre de 2009 Publicado en edición impresa

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