domingo, 21 de mayo de 2017

CLASE SOCIAL en la obra de P Freire

En la visión freiriana, las clases sociales son grupos sociales entendidos fundamentalmente por su posición en el proceso general de opresión. En las sociedades tercermundistas, el antagonismo de clase opone de forma irreconciliable a los oprimidos y a los opresores, o sea, engendra la relación de oposición dialéctica “entre los que compran y los que son obligados a vender su trabajo”

 El concepto de clase social, asociado a la lucha de liberación de los oprimidos, es la presencia constante a lo largo de toda la obra de Freire. Podría significar un abandono gradual del concepto en sus obras del último período, el hecho de que el término se encuentre presente 257 veces en Ação cultural para a liberdade, y apenas 21 veces en Pedagogia da autonomia; sin embargo es más correcto observar que en Pedagogia do oprimido el término es utilizado 61 veces, mientras que en Pedagogia da esperança, escrita al retomar sus principales tesis después de casi un cuarto de siglo, el concepto de clase social está presente 172 veces.
Por lo tanto, no es sin razón que en la reaproximación de su magnun opus, Freire haya afirmado categóricamente que jamás abandonó este concepto fundamental de su obra educacional. “Ayer hablé de clases sociales con la misma independencia y consciencia del acierto con el que ahora hablo de ellas”.

De hecho, aún en ese período, Freire afirma que es imposible comprender la historia sin recurrir al concepto de clases sociales y sin llevar en consideración la inocultable lucha entre sus intereses antagónicos. Rechazando el esquematismo inaceptable de que la lucha de clases es capaz por sí misma de explicar todo, no deja de reconocer que ella “no es el motor de la historia, sino con certeza, es uno de ellos”.
La educación no puede ser vista fuera del marco de la sociedad de clases. Ahí es evidente que la humanización y la liberación son imposibles en la medida que la relación de opresión imposibilita que las dos clases hagan efectiva su vocación. Ni siquiera el desarrollo integral es viable en la sociedad de clases, debido a que ella tiene su fundamento en la explotación, tanto de las sociedades metropolitanas en relación a las periferias, como de las clases dominantes en relación a las dominadas. “En este sentido desarrollo es liberación. Por un lado, depende de la sociedad como un todo frente al imperialismo, por otro, de las clases sociales oprimidas en relación a las clases opresoras”.
Así, el proyecto humanizador, liberador, es necesariamente de lucha por la superación de la sociedad de clases. Sin embargo, comprometerse definitivamente en este proceso no es una actitud inmediata de la clase oprimida. Es necesario que la consciencia del hombre oprimido se convierta en consciencia de la clase oprimida, o sea, importa que a las necesidades de clase —las condiciones objetivas que identifican a la clase en sí— se junte la consciencia de clase, en el sentido aludido por Lukács. Los oprimidos, “como clase en sí”, no actúan de acuerdo a su ser, (…) asumiéndose como “clase para sí”, entienden la tarea histórica que les es propia.
Esa consciencia, presupuesto de la inserción efectiva en la lucha revolucionaria, es el “pensar cierto”, o conciencia de clase, objetivo central de una pedagogía que busca comprometerse con la lucha por la liberación. “Se llame a este pensar cierto “consciencia revolucionaria” o “consciencia de clase”, es indispensable a la revolución, que no se hace sin él”.
La transformación revolucionaria de la sociedad, acto amoroso, humanizador y que libera tanto a los oprimidos como a los opresores, es realizada por la clase oprimida organizada de forma consciente en un partido revolucionario. “Esta es sin duda una de las tareas fundamentales del partido revolucionario -la de empeñarse en la búsqueda de la organización consciente de las clases oprimidas para que, superando el estado de “clase en sí”, se asuman como “clase para sí”.




Por Avelino da Rosa Oliveira
Extraído de
DICCIONARIO Paulo Freire
Danilo R. Streck, Euclides Redin, Jaime José Zitkoski (Orgs.)


viernes, 19 de mayo de 2017

Ciudadanía desde la perspectiva de P Freire

La educación con perspectiva de ciudadanía es el objetivo de Freire desde el inicio de su actuación como educador. La ciudadanía en Freire es comprendida como apropiación de la realidad para actuar en ella, participando conscientemente a favor de la emancipación.

Para Freire ciudadano puede y debe ser el labrador, la empleada doméstica, el asalariado, las mujeres del campo, las que viven del salario, las funcionarias públicas. Todo ser humano puede y necesita ser consciente de su ciudadanía.
Es necesario que sea consciente de su situacióny de sus derechos y deberes como persona humana. El humanismo progresista está asociado a la vivencia de la ciudadanía en una realidad y con la cual el sujeto se encuentra.
En Política e Educação, Freire establece una relación estrecha entre alfabetización y ciudadanía. Se expresa así: “Sería más fuerte todavía si dijéramos: la alfabetización como formación de ciudadanía o la alfabetización como formadora de ciudadanía”. Alfabetizar al sujeto para que ejerza con mejor calidad su ciudadanía. Conforme Freire, alfabetizar necesita ser un acto político. Sólo entonces conduce a la ciudadanía. Se encuentra más allá de aprender las letras, es una lectura del mundo para operar la transformación en la perspectiva de la vivencia dela ciudadanía.
 El ejercicio de la ciudadanía del educador es comprendido debido a la lucha por mejores condiciones de trabajo. Lucha en defe.sa de sus derechos y de su dignidad como momento de la práctica docente como práctica ética. “No es algo que viene de fuera de la actividad docente, sino algo que hace parte de ella. El debate a favor de la dignidad de la práctica docente es parte de ella incluso cuando forma parte de ella el respeto que el profesor debe tener a la identidad del educando, a su persona, su derecho de ser”.
No hay distinción entre práctica docente y ciudadanía. Es práctica docente con ciudadanía y el respeto al educando, recreando significados por medio del contenido programático en debate. La opción por el contenido y por la forma de apropiación de los conocimientos, necesita estar en conformidad con la realidad vivida por los educandos. La ciudadanía será ejercida a partir de la y en la realidad donde se da el debate reflexivo.
La ciudadanía en Freire, tiene características de colectividad. Así como “nadie libera a nadie, nadie se libera solo: los hombres se liberan en comunión”; de la misma forma la ciudadanía no se encuentra restringida al individuo. La ciudadanía se manifiesta por medio de las relaciones sociales, mediante el ejercicio de producir colectividad y poder de relacionamientos continuados a favor de la vivencia de los derechos y deberes de los individuos en los grupos sociales. Un relacionamiento compartido y participativo es condición necesaria para el ejercicio de la ciudadanía. 88 Freire define la ciudadanía como “condición de ciudadano, esto es, como el uso de los derechos y el derecho de tener deberes de ciudadano”.
 Los círculos de cultura en los cuales Freire trabajó en el nordeste brasileño y posteriormente en Chile, fomentaba que los participantes conozcan sus derechos. Ciudadanía construida por medio de un proceso de concientización a través de la codificación, a través de la manifestación de la escritura y de la palabra de la cultura existente entre las personas involucradas. La ciudadanía se manifiesta por la ruptura con el sistema represivo desapareciendo la relación de opresor/ oprimido. La ciudadanía en Freire también está asociada a la pronunciación de la realidad. “Es la denuncia de un presente que se hace cada vez más intolerable y el anuncio de un futuro a ser creado, construido, política, estética y éticamente, por nosotros, mujeres y hombres”.
La pronunciación de la realidad, denunciando y anunciando, caracteriza al sujeto como sujeto histórico, actuante y concientizado de su realidad. La ciudadanía se concretiza en la participación transformadora de la sociedad. La utilización de la manifestación de la palabra, el decir mundo, corresponde a ser sujeto, ser ciudadano. Streck, en un capítulo del libro donde caracteriza la ciudadanía como un proceso de aprendizaje, se remite a Freire: “Decir su palabra era para Paulo Freire lo mismo que ser sujeto: al decir la palabra, el mundo comienza a ser transformado, en un ejercicio de autonomía y de creación”. La ciudadanía aparece como expresión de intereses individuales y colectivos de las personas que actúan sobre la realidad.


Por Sérgio Pedro Herbert
Extraído de
DICCIONARIO Paulo Freire
Danilo R. Streck, Euclides Redin, Jaime José Zitkoski (Orgs.)


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