domingo, 30 de julio de 2017

EL DOCENTE COMO SUJETO SUJETADO: LAS TRAMPAS DEL NEOLIBERALISMO

La semana pasada fui invitado a un Coloquio de avances de trabajos de investigación dentro de un programa de Doctorado en la ciudad de Morelia, Mich., al interior del IMCED (Instituto Michoacano de Ciencias de la Educación), distinción que agradezco. Ahí pude dialogar con colegas a propósito de los avances de 5 trabajos de investigación. A partir del avance y exposición de Lilia Neto Fernández es que surge el siguiente artículo. Todo su contenido es responsabilidad mía.

El neoliberalismo tiene una propuesta educativa perversa y maniquea la cual es instrumentalizada por la OCDE, los gobiernos de los países miembros y se disfraza con distintos nombres: “reforma educativa”, “modelo educativo”, “evaluación del desempeño docente”, etcétera. La fórmula es muy sencilla se trata de intensificar la carga de trabajo nulificando derechos históricos, incluso restando reconocimientos laboral y profesional y a cambio brindar los menores apoyos posibles.
Lo primero que salta a la vista es que el sujeto docente (individual y colectivo) es un sujeto sujetado, cercado o asediado por todos lados. Se trata de nulificarlo, de reducirlo al mínimo en cuanto al prestigio y reconcomiendo profesionales. Para la lógica del mercado los docentes se convierten en un trabajador más, el cual deberá someterse a las nuevas reglas de contratación y regulación laboral. Ya no es un profesionista encargado de educar a los hijos de la patria, ahora es un empleado de segunda con un bajo salario, que deberá maquilar lo que los organismos internacionales dicten.
En la contraparte está la guerra mediática, los menores apoyos, los docentes como apuntaban Remedí y Whitrock, realizan su trabajo en la soledad, la urgencia y la inmediatez. La soledad que será cada vez más sola, la urgencia más demandante y la inmediatez está cargada de una nueva forma de contar y administrar el tiempo, el cronómetro será un perseguidor de los docentes y de su práctica.
Aunado a lo anterior, lo primero que hay que lesionar es la autonomía profesional en el desempeño docente. La evaluación es un dispositivo persecutorio y fiscalizador, que no le ha resultado del todo bien al gobierno mexicano.
Una de las referencias clásicas del concepto de educar está asociada con la tarea de acompañar, el docente encargado de acompañar a los estudiantes a su cargo y de facilitar aprendizajes de diversas formas a los mismos, está solo o sola. Asistimos a una especie de orfandad pedagógica, dicha soledad es más bien un abandono intencionado, como dicen los abogados con premeditación, alevosía y ventaja.
De ahí que el docente sea un sujeto sujetado en mayor o menor medida, cuyos hilos de sujetación están marcados por el control, la persecución, la vigilancia, la regulación a partir de las nuevas reglas de la carrera docente y por los pocos espacios de maniobra profesional. ¿Cómo pueden hacer los docentes para des-sujetarse? Será a través del estudio, de la reflexión, del fomento del pensamiento crítico, de la capacidad para recuperarse como sujeto que (se)educa, en interacción con los otros y con el entorno. Esto da pie a seguir pensando y generando propuestas de acción y de intervención desde los propios docentes.


Revista Educarnos. 22/07/2017
Por
Doctor en educación. Profesor–investigador de la Unidad 141 de la UPN. Correo mipreynoso@yahoo.com.mx

Profesor-investigador de la Universidad Pedagógica Nacional, Unidad Guadalajara. mexico.


martes, 25 de julio de 2017

LA DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA NO ES SÓLO CUESTIÓN DE JUSTICIA

Según un estudio, depende más de la compasión, del interés personal y de la envidia.
Una nueva investigación sugiere que conseguir la igualdad social no es el principal criterio para la redistribución de la riqueza, sino que cuando compartimos nuestros bienes nos movemos más por la compasión, el interés personal y la envidia. Conociendo la importancia de estas actitudes para la gente, es posible deducir entonces su filiación política.

La redistribución de la riqueza está arraigada en la compasión, el interés personal y en la envidia más que en la búsqueda de la igualdad o de la justicia, ha descubierto un estudio de la Universidad de California en Santa Bárbara publicado en PNAS, del que informa en un comunicado.
La redistribución de la riqueza es el principal conflicto del mundo desde hace siglos. Y aunque la búsqueda de la justicia y de la igualdad social parece explicar por qué la gente distribuye o comparte su riqueza, o pretende que sus gobiernos la apliquen, esta investigación ha determinado que en realidad no es así. Hay algo más.
Entender las ventajas económicas y políticas de la redistribución no es algo natural,  según este estudio, aunque los seres humanos hemos aprendido a lo largo de la historia a relacionarnos con los demás para lo mejor y para lo peor. Este proceso ha construido sistemas de neuronas que nos motivan a actuar eficazmente en las situaciones que nos conducen a dar, a tomar y a compartir.
La evolución del espíritu humano ha puesto en evidencia la complejidad de la política pública y de la redistribución de la riqueza que los gobiernos vienen intentando, sobre todo, a partir del siglo XIX. Se percibe por lo general como típico de determinados personajes.
En la concepción social actual, existe el Yo, el Otro  en una situación peor que la mía, y el Otro que está en una condición más ventajosa que la mía. Para comprender la lógica que está detrás del apoyo o de la oposición a la distribución de la riqueza, estos investigadores se han concentrado en tres posibles motivos o causas: la compasión, el interés personal y la envidia.
La compasión
Nuestros antepasados vivían en un mundo sin seguridad social, pero han compensado estos déficits a través de la ayuda mutua: cuando alguien tenía hambre, su vecino compartía la comida y pasaba al revés cuando la situación se invertía, explican los investigadores.
Esta dinámica evolutiva creó una motivación espontánea por ayudar a los que lo necesitan. La compasión es la emoción que anima a esta ayuda basada en la necesidad del otro. Pero al mismo tiempo, las personas tienen en cuenta también su propio bienestar y el de su familia.
De esta forma, un motivo concurrente es el interés personal. Las personas, cuando han ayudado a los demás sin tener en cuenta sus propios intereses y los de su familia, han sido seleccionadas a lo largo de la evolución.
Este interés propio puede limitar el alcance de la compasión y aumentar el apetito de uno por lo que otros tienen. De esta forma descubrimos que el tercer motivo oculto detrás de la distribución de le riqueza es la envidia, centrada en aquellos que tienen más que yo.
Nuestros ancestros tampoco tenían gente sin techo o millonarios en el Pleistoceno, pero a lo largo de la evolución actuaron con otros seres humanos que estaban desamparados. Detrás del afán por la redistribución de la riqueza, rigen hoy los mismos motivos que existían en la época de nuestros homólogos ancestrales. Esos homólogos ancestrales son el Otro peor y el Otro mejor, según los investigadores.
La percepción que tiene una persona de nuestro tiempo sobre la redistribución, sobre el hecho de que esta última sea deseable o indeseable, depende por todo ello de lo solidaria que sea, de su envidia y de lo que espera obtener de la redistribución, explica este estudio.
La redistribución viene con la compasión
Para testar esta hipótesis, los investigadores han preguntado a los participantes en el estudio si apoyaban o se oponían a la redistribución de la riqueza, y han medido al mismo tiempo su disposición hacia la compasión, la envidia y el interés personal.
De esta forma descubrieron que los que apoyan la redistribución son los que muestran más compasión, y que los que esperan beneficiarse de ella son los que se manifiestan más envidiosos.
Este mismo esquema se repitió en los cuatro países objeto del estudio: Estados Unidos, Reino Unido, India e Israel. El hecho de que los resultados sean similares en países tan diferentes puede deberse a una naturaleza humana evolucionada que es compartida por diversas culturas, según los investigadores.
Este resultado es importante porque si podemos conocer el grado de compasión, de envidia o de interés personal, o lo que una persona espera que puede ganar o perder por la compasión, entonces es posible predecir no sólo su opinión sobre la redistribución, sino también su afiliación a un partido político, ya que la afiliación política es un indicador claro de las actitudes hacia la redistribución de la riqueza, señala el estudio.
Pero si la compasión y la envidia hacen más atractiva la redistribución, estos criterios utilizan itinerarios diferentes y pueden conducir a preferencias políticas diferentes. Cuatro participantes sobre cinco declararon que durante los últimos 12 meses habían ayudado a los pobres. Según los investigadores, la compasión ha sido el motivo, no el interés personal o la envidia.
El hecho es que sólo algunos de los motivos que llevan a la gente a apoyar a un gobierno que propugna la redistribución, son los que inclinan a las personas a ayudar a los pobres. Aunque muchas veces pensamos que el apoyo a la redistribución es la misma cosa que querer ayudar a los pobres, no es verdad.
La envidia, sin embargo, funciona de otra manera. Y puede estudiarse la elección que provoca la envidia. Si los impuestos sobre los ricos aumentan por encima de determinado nivel, entonces los ingresos de los gobiernos empiezan a disminuir porque hay menos incentivos a la inversión y la productividad, decae la actividad económica y sube el paro.
Tomando como base esta idea suficientemente extendida, los investigadores preguntaron a los participantes si preferían reducir los impuestos a los ricos y generar mayores ingresos públicos para ayudar a los pobres, o si preferían subir los impuestos a los ricos y disponer así de menores ingresos para los pobres.
Un participante sobre seis prefiere esta última opción. Esta voluntad de penalizar a los pobres para gravar a los ricos sólo puede explicarse por la envidia de los participantes, según los investigadores.
Por último, está el tema de la justicia. Generalmente se piensa que la gente se pronuncia por la redistribución porque le atrae la igualdad social. Introducido este tema en la investigación, los resultados mostraron que la igualdad no explica sus actitudes sobre la distribución. Sin embargo, la compasión, la envidia y el interés personal, sí.



Por: Tendencias 21
Referencia
Support for redistribution is shaped by compassion, envy, and self-interest, but not a taste for fairness. Proc Natl Acad Sci USA. July 2017:201703801. doi: 10.1073/pnas.1703801114
Fuente: http://www.tendencias21.net/La-distribucion-de-la-riqueza-no-es-solo-cuestion-de-justicia_a44082.html


“LOS CAMBIOS SOCIALES NO SON PRODUCTO SOLO DEL ENTUSIASMO SINO, SOBRE TODO, DE CONVICCIONES ARRAIGADAS”

 Hay quien se mueve, se activa y se moviliza en función de causas políticas. En los últimos tiempos, los estudiantes ocuparon escuelas y, ahora, los manifestantes gritan en las calles ¡FUERA TEMER!
El entusiasmo es bueno en la actividad política, pero no forma militantes. Pasado el apasionamiento, las aguas vuelven a coger su nivel. Lo que forma militantes revolucionarios para toda la vida es la articulación entre práctica y teoría.

La práctica se da en movimientos sociales, sindicatos, partidos o instancias pastorales como las comunidades eclesiales de base. La formación teórica exige herramientas adecuadas para comprender la realidad y saber cómo transformarla.
Durante los años de la dictadura se trabajó fuerte en esas dos caras de la moneda: la práctica y la teoría. Se multiplicaron en el país los movimientos sociales y proliferaron por todo Brasil equipos de educación popular que se encargaban de la parte teórica. El movimiento sindical y el PT llegaron a dirigir, en Cajamar (SP), una escuela-albergue a la que afluían militantes de todos los estados. Hoy, el MST mantiene en Guararema (SP) la Escuela Florestan Fernandes para perfeccionar la formación de sus militantes.
Me pregunto qué ha sido de los jóvenes que ocuparon las escuelas a inicios de año. ¿Terminado el movimiento se acabó el entusiasmo? ¿Quién les ofreció herramientas teóricas para que comprendieran que la lucha de un sector de la sociedad es la lucha de un pueblo, y que el antagonismo entre la libertad y la opresión es la búsqueda de una sociedad en la que el capital deje de prevalecer sobre los derechos humanos?
Las herramientas teóricas están disponibles y son de fácil acceso: las obras clásicas del marxismo, los libros de Paulo Freire, la historia de las revoluciones sociales, la historia de América Latina y Brasil.
Los cambios sociales no son producto solo del entusiasmo, sino, sobre todo, de convicciones arraigadas, capaces de tornar inmunes a los y las militantes a las tres tentaciones principales que aparecen en la lucha política: el poder, el dinero y el sexo.
Cuando la lucha se centra en alcanzar el poder y/o mantenerse en él, se troca un proyecto de nación por una feria de cargos y salarios. Cuando se corre detrás del dinero y el aumento del patrimonio personal, se cede a la corrupción. Cuando se cae en la promiscuidad, hiriendo los sentimientos de compañeras y compañeros, se mina la base ética de la construcción de hombres y mujeres nuevos.
En la historia de Brasil hay suficientes ejemplos de militantes que se destacaron por sus firmes convicciones ideológicas y prácticas revolucionarias: Tiradentes, Prestes, Olga Benario, Mauricio Grabois, Mariguella, Apolonio de Carvalho, Fray Tito, Chico Mendes, Margarida Alves, la hermana Dorothy Stang, el padre Josimo, etc.
Basta estudiar sus historias para saber cómo se formaron y fueron capaces de enfrentar todo tipo de adversidades para mantenerse fieles a la causa de la liberación de nuestro pueblo.


Fuente del Artículo:
http://www.periodistadigital.com/religion/opinion/2017/07/19/frei-betto-los-cambios-sociales-no-son-producto-solo-del-entusiasmo-sino-sobre-todo-de-convicciones-arraigadas-religion-iglesia-brasil.shtml

Escritor brasileño y fraile dominico, conocido internacionalmente como teólogo de la liberación, Frei Betto es autor de 60 libros de diversos géneros literarios –novela, ensayo, policíaco, memorias, textos infantiles y juveniles y de tema religioso. En dos ocasiones, 1985 y 2005, mereció el premio Jabuti, el reconocimiento literario más importante del país. En 1986 fue elegido Intelectual del Año por la Unión Brasileña de Escritores


domingo, 23 de julio de 2017

COMPROMISO en la obra de Paulo Freire

Me pidieron que escribiera la nota sobre “Compromiso” para la nueva edición del Diccionario Paulo Freire. Yo preferí escribir sobre “Engajamento”. El vocablo me parece mucho más denso en significación y traduce mucho mejor el pensamiento y acción de Freire.

Al ser tomado de sorpresa, no sabía si el usaba mucho el vocablo “engajamento”. Busqué en el libro Conceitos de educação em Paulo Freire (VASCONCELOS; BRITO, 2006). Las autoras traen los dos vocablos “engajamento” y “compromiso”.
En el contexto cultural y político de la década de 1960 en que Freire construyó gran parte de su obra, todos los cristianos de izquierda hablaban de “engajamento”. Fue la época en que Mounier pasó a ejercer, en aquellos grupos, una influencia mucho mayor que la de Maritain. Éste no consiguió sobrepasar las fronteras de una concepción de “cristiandad”, mientras Mounier avanzó a una visión de “laicismo”, compromiso de inserción y de “engajamento” de los cristianos en las diferentes estructuras del mundo laico o profano, particularmente en la política. Esto no significaría afiliarse a ningún partido con el rótulo de “cristiano”. Mounier consideraba a los partidos demócrata cristianos como una “llaga de Europa”. “Engajamento”  N. de la T.: En Portugués existe la diferencia terminológica entre compromiso y engajamento. Diferencia cuyas connotaciones están explicadas en el texto de Andreola. Para la traducción al Español se ha mantenido la palabra “compromiso”, manteniendo sin embargo la fidelidad del texto original en la explicación terminológica del Portugués, es un concepto central en el Personalismo de Mounier. Sin embargo no fue él quien lo creó. Tengo conmigo el libro Problèmes du Personnalisme, de PaulLouis Landsberg, prefaciado por Max Scheler. Tuvo que refugiarse en Francia y ejerció gran influencia en el grupo de la revista Esprit, particularmente en Mounier. En el citado libro, él dedica 20 páginas al capítulo “Reflexions sur l´engagement personnel”. En el libro Qu´est-ce que le personnalisme, refiriéndose a las “filosofías del compromiso”, Mounier cita a Scheler, Jaspers, Landsberg, Kierkegaard, Gabriel Marcel y al “joven personalismo francés”. Al inicio del capítulo sobre el “engajamento”, en el libro O Personalismo (Ouvres, III, 1949, p. 498), él comienza hablando de “acción” como esencial a la “existencia” y se refiere Blondel como quien dio la mayor contribución a una “teoría de la acción”. Bastaría con recordar su obra clásica, editada en dos gruesos volúmenes sobre la “acción”.
En el libro Conceitos de educação em Paulo Freire, en la nota “Compromiso”, las autoras traen una cita de Freire, del libro Educação e mudança, de importancia fundamental para entender lo que significa “engajamento” para Freire: El compromiso, propio de la existencia humana, solo existe en el “engajamento” con la realidad, de cuyas “aguas” los hombres verdaderamente comprometidos se “mojan”, se empapan. Sólo así el compromiso es verdadero. Freire usa entonces dos términos, dejando entender que “engajamento” es más denso y amplio en significación.
En la traducción del libro O Personalismo hecha en Portugal, el “engajament” del original en francés, fue traducido como “compromisso”. En Italiano, como “compromesso”. En Brasil se mantuvo “engajamento”. Ahora es publicada una revista, de los Equipos Docentes de Brasil, titulada Engajamento. En Mounier, “engajamento” se relaciona con la “praxis”, y él aproxima el “realismo personalista” al “método marxista”, viendo entre los dos mucha afinidad en lo que respecta al “esfuerzo por disociar los problemas históricos del a priori, y por juntar el conocimiento a la acción”. En Freire, “concientización” “compromiso histórico” (la expresión es de Fiori) y “praxis” son indisociables. Compromiso, acción, existencia, historia, “engajamento”, concientización, transformación… Se trata de conceptos muy densos, que atraviesan toda la obra de Freire, en una síntesis dialéctica y fecunda entre pensamiento y acción, teoría y práctica, inteligencia y afectividad, razón y corazón.
Cabe añadir que “engajamento” para Freire como para Mounier, representa siempre, sobretodo, compromiso ético y político. Sólo así una vida y una obra asumen la dimensión de testimonio profético, de denuncia y anuncio, lo que significa además de eso, apertura en la perspectiva de la utopía.



Por Balduino Andreola
Extraído de
DICCIONARIO Paulo Freire
Danilo R. Streck, Euclides Redin, Jaime José Zitkoski (Orgs.)


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