miércoles, 12 de diciembre de 2018

“CONFIANZA” en la obra de P Freire

Freire asume un sentido de fe a la fuerza que tiene la palabra confianza en su teoría. En Pedagogia do oprimido (1987), al discutir la centralidad de la propuesta de la “educación como práctica de la libertad-educación dialógica, él afirma: el diálogo es ese encuentro de los hombres, mediatizados por el mundo, para pronunciarlo, sin por lo tanto, agotarse en la relación yo-tú” (FREIRE, 1987,
 p. 78).


En esa perspectiva el diálogo es camino y es una exigencia existencial, pues el ser humano es un ser-con el otro, en la materialidad de las relaciones sociales. Él no vive aislado, es un ser social que, como dice Freire,  sobrepasa la relación yo-tú y se irradia en la relación más amplia, como la sociedad local y universal. La confianza se construye a través de actitudes de respeto como el acogimiento, en los límites de las relaciones humanas posibles, intercaladas de afecto y de disponibilidad para el diálogo. La confianza no está dada por relaciones abiertas, ella es condición construida junto con la humildad, con la creencia de que lo posible es también construcción ética a ser transitada entre lo personal y lo social, o mejor, entre lo individual y lo social que nos construyen como personas situadas en y con el mundo.

Freire (1987) nos enseña que: “la autosuficiencia es incompatible con el diálogo. (…) No hay diálogo si no hay una intensa fe en los hombres. Fe en su poder de hacer y de rehacer. La fe en los hombres es un dato a priori del diálogo (…) Esta (fe) no es una fe ingenua” (pp. 80-81).

Es una fe en la potencialidad de ser humano y de venir a ser, que es difícil explicar, salir hacia afuera, desdoblarse con una definición, pero es una producción de sentido que permea su vida y su obra. De acuerdo al Dicionário Aurélio, confianza es un sustantivo femenino que se expresa como acción de confiar, la cual puede también exigir una seguridad para hacerla. Situándola en el contexto freiriano, ella se instituye y es instituida como una esperanza firme. La confianza construye un clima, al mismo tiempo que es construida en él, para dar “un soporte a la relación dialógica como práctica fundamental de la naturaleza humana y de la democracia por un lado y de otro, como una exigencia epistemológica” (FREIRE, 1995, p. 74).

Freire (1995, p. 75) trae con mucha energía la idea de que la “conciencia de, la intencionalidad de la conciencia, no se acaba en la racionalidad”. Hay un movimiento de comprensión de entereza del ser humano que crea un clima de confianza, de fe que le permite exponer que:
La conciencia del mundo que implica la conciencia de mí, con él y con los otros, que implica también nuestra capacidad de percibir el mundo, de comprenderlo, no se reduce a una experiencia racionalista. Es como una totalidad —razón, sentimientos, emociones, deseos—, que mi cuerpo consciente del mundo y de mí, capta el mundo al que dirige su intencionalidad. (p. 77) 


Al revisar la palabra “implica”, es bueno recordar que etimológicamente plica en Latín es dobladura, “implica” tiene el significado de juntar las múltiples dimensiones de la concepción de conciencia, racionalidad, totalidad y las conexiones entre esas dimensiones. El físico Mário Schenberg (1985), desde otro campo epistemológico, cuando discutía ese movimiento de totalidad, afirmaba que la confianza en el estudiante era fundamental para su desarrollo, sin respuestas listas. En una entrevista sobre la Física como arte, Schenberg (1984, p. 145) dijo:
Antes de nada, soy una persona de tendencias intuitivas, y no de muchos raciocinios. Así, me comporto de acuerdo a lo que la intuición me sugiere. Puedo haber preparado una clase de acuerdo a una idea y al llegar a la sala, cambiar completamente (…).


En esa misma entrevista, argumentaba la importancia de que, más allá de otras racionalidades presentes en el ser humano, era fundamental estimular la creatividad que se aproxima de la curiosidad que Freire llama de epistemológica en su obra y en su vida:
Entonces yo buscaba no ser formal, incluso en las salas de clase. No me preocupaba mucho en dar cursos de una manera impecable, sino que más bien buscaba transmitir ciertos puntos de vista que me parecían correctos, para que él mismo, por su cuenta, desarrollara. Yo no quería ser quien desarrolle sino él mismo, pues sólo así sería fructífero. Si yo desarrollara, el alumno sería pasivo, sólo repetiría. Mi filosofía general para toda la enseñanza es no llenar al alumno de conocimientos, sino estimular su creatividad. (Schenberg, 1984, p. 145)

Para Freire la curiosidad epistemológica es intencionada por un clima de confianza que se construye dentro del diálogo y se distancia de la curiosidad espontánea, siendo ésta superada por el rigor epistemológico construido históricamente en un determinado espacio. Freire afirma (1995), que escapa de la armadilla de la rigidez en la relación con el conocimiento científico, como único conocimiento válido: “El conocimiento científico no es riguroso. La rigurosidad se encuentra en la aproximación al objeto” (p. 78). Para ello, la centralidad de la educación como práctica de la libertad implica el diálogo que exige el amor, la amorosidad y la confianza en la construcción del lugar del conocimiento como derecho de participación en otro mundo posible.




Por Cleoni Fernandes
Extraído de
DICCIONARIO Paulo Freire
Danilo R. Streck, Euclides Redin, Jaime José Zitkoski (Orgs.)



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