jueves, 11 de diciembre de 2008

¿Es la crisis financiera mundial un freno a la Educación Para Todos?

Mientras los titulares de prensa continúan insistiendo en la crisis financiera, los 75 millones de niños sin escolarizar que hay en todo el mundo siguen siendo una urgencia silenciosa, afirmó Kevin Watkins, Director del Informe de Seguimiento de la Educación Para Todos (EPT) en el Mundo.

Watkins conversó con EduInfo acerca del Informe de 2009 y de cómo la crisis económica repercutirá sobre los objetivos que la EPT se ha fijado para 2015.“Será una triste acusación contra los países ricos si éstos, en vez de subsanar las desigualdades, pretenden afrontar la crisis financiera haciendo que paguen por ella los pobres del mundo”, declaró Kevin Watkins en momentos en que la UNESCO se dispone a preparar la edición de 2009 del Informe de Seguimiento de la EPT en el Mundo, en la Conferencia Internacional de Educación que se celebrará en Ginebra a finales de este mes.En el Foro Mundial sobre la Educación de Dakar, en 2000, la comunidad internacional se comprometió a alcanzar en 2015 los seis objetivos de la Educación para Todos.

Los Estados donantes prometieron que ningún país carecería de apoyo financiero para la consecución de esos objetivos. Aunque se han logrado avances notables en algunos lugares del mundo, un enfoque tradicional del asunto traería por consecuencia el incumplimiento de las metas y las dificultades financieras actuales podrían empeorar la situación.

Uno de los mensajes principales que figuran en el Informe de 2009, subtitulado “Superar la desigualdad: la importancia de la gobernanza”, es que el objetivo de lograr la Educación para Todos en 2015 no se alcanzará si los gobiernos no se esfuerzan por reducir las grandes desigualdades sociales. “La comunidad internacional tiene una larga y deslucida historia de metas fijadas y no cumplidas. Todos los gobiernos declaran estar comprometidos con la Educación para Todos, pero no logran reducir las tenaces desigualdades basadas en la riqueza, la situación geográfica, el sexo, la raza, la condición étnica, el idioma y la discapacidad”, afirmó el Sr. Watkins. “Las reformas de la educación no están reduciendo esas desigualdades.

Con frecuencia los gobiernos tienen un plan para combatir la pobreza y otro para fomentar la educación, sin que exista conexión entre ambos. La educación debe integrarse en una estrategia más amplia de lucha contra la pobreza”.En Asia Meridional, varios países muy poblados siguen asignando al sector de la educación poco más o menos del 3% de su PNB. Al mismo tiempo, la ayuda a la educación básica se está estancando.

Esta ayuda debe triplicarse, si se quiere alcanzar los 11.000 millones de dólares anuales que se calcula son necesarios para financiar una serie limitada de objetivos en los países de bajos ingresos.“Las sumas que hacen falta para financiar los objetivos de la EPT en los países de bajos ingresos son muy modestas en relación con las que exige la crisis financiera.

Los cálculos más recientes indican que los gobiernos tendrán que gastar un billón y medio de dólares para estabilizar los sistemas financieros” añadió el Sr. Watkins.Además, cuando los donantes dan prioridad a la ayuda a la educación, ésta no siempre llega a quienes más la necesitan. “La ayuda no siempre va adonde debería ir.

Algunos gobiernos otorgan la mayor parte de su ayuda a los países de bajos ingresos, pero otros la dedican a patrocinar a estudiantes de su propio país”, agregó. En el Informe se recogen también algunos éxitos logrados.“Se han realizado avances notables hacia el logro de algunos objetivos de la EPT y algunos de los países más pobres han demostrado que el liderazgo político y unas políticas pragmáticas marcan la diferencia”, señaló Watkins. “¿Quién hubiera dicho hace seis años que Tanzania iba a aproximarse siquiera a la meta de impartir educación primaria universal en 2015?”

Desde 1999 Etiopía ha reducido en 3 millones el número de niños no escolarizados y desde 1997 ha construido 6.000 escuelas, principalmente en zonas rurales, gracias al aumento del gasto público en educación. Bangladesh ha alcanzado la paridad entre los sexos en la enseñanza primaria y secundaria, y medidas especiales como los programas de becas han aumentado la matrícula de las niñas y de alumnos procedentes de las castas sociales inferiores. En el Informe se explica también en detalle cómo las niñas siguen en situación de desventaja en lo tocante al acceso a la educación y qué diferencias existen en materia de acceso a los niveles primario y secundario de la enseñanza.

En el Informe se destaca la contribución a los progresos que ha de hacer una buena gobernanza. A fin de avanzar en las tareas de la EPT, los gobiernos tienen que:
• Aumentar los recursos financieros asignados a la educación.
• Establecer programas de protección social específicamente destinados a los pobres.
• Aplicar medidas políticas en favor de los pobres.
• Eliminar gradualmente los derechos de escolaridad.
• Crear incentivos para matricular y retener en la escuela a los niños desfavorecidos.Algunos proyectos de implantación local, como el programa Bolsa Familia (fondo familiar) que se lleva a cabo en Brasil, aportan dinero en efectivo a familias pobres, a fin de permitirles alimentar a sus hijos, a cambio del compromiso de enviarlos a la escuela.

Entre los expertos prevalece la opinión de que los niños que padecen de malnutrición no sólo están expuestos a riesgos inmediatos para su salud, sino que además sufren retrasos de aprendizaje duraderos en la enseñanza primaria. “Cada país se desarrolla de manera diferente, pero cuando los países receptores y los donantes se comprometen a concretarla, la educación primaria universal es un objetivo mucho menos difícil de alcanzar que el restablecimiento del sistema financiero mundial”, terminó diciendo el Sr. Watkins.


Extraído de http://portal.unesco.org/education/es/ev.php-URL_ID=58145&URL_DO=DO_TOPIC&URL_SECTION=201.html

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