martes, 7 de mayo de 2013

Aproximación al concepto de Alfabetización


La idea de “Alfabetización” fue tradicionalmente ligada a la de “aprender a leer y escribir” ¿Cuál es el trasfondo político de esta interpretación? ¿A qué sector favorece? ¿Es posible pensar la alfabetización de otra manera? ¿Qué alfabetización se necesita, para una democracia plena?

Cuando hablamos de alfabetización nos metemos en un tema controvertido que plantea muchas preguntas aún no resueltas. El propio concepto de alfabetización no resulta fácil de explicar. Una definición rígida, que ha dejado secuelas y que aún no ha sido desterrada totalmente del campo de la educación es la de la alfabetización como equivalente a conocer las letras del abecedario y saber cómo usarlas para leer y escribir, de hecho el diccionario de la Real Academia de la Lengua define alfabetizar como “el proceso por el cual se enseña a leer y a escribir a una persona analfabeta”.

Encontramos diferentes enfoques a la hora de entender el proceso de alfabetización. Enfoques tradicionales como el utilitario, o el académico de la lectura, se basan en el aprendizaje mecánico de la capacidad de leer, sacrificando el análisis crítico del orden social y político que genera en primera instancia la necesidad de leer. Esta postura ha provocado el desarrollo de personas alfabetizadas funcionalmente, preparadas básicamente para satisfacer los requisitos de nuestra cada vez más compleja sociedad tecnológica (Freire y Macedo).

Esta concepción es característica de los países en Occidente y de muchos países en desarrollo, la alfabetización utilitaria ha sido promocionada como vía hacia el progreso económico, para el acceso laboral y el aumento de la productividad. Este enfoque es defendido incluso por la UNESCO, para la cual “los programas de alfabetización deberían estar principalmente relacionados con las prioridades económicas. No sólo deben capacitar para la lectoescritura, sino que deben también impartir conocimientos profesionales y técnicos, provocando una mayor participación de los adultos en la vida económica”.

Para la UNESCO “una persona analfabeta es aquella que no puede leer entendiendo lo que lee ni escribir una descripción sencilla y breve de su vida cotidiana" (UNESCO).
Esta definición concibe la alfabetización como una satisfacción de las exigencias básicas de lectura de una sociedad industrializada. Esta perspectiva está orientada a convertir a los adultos en trabajadores y ciudadanos más productivos dentro de una sociedad determinada.

A pesar del atractivo del progreso económico, la alfabetización funcional reduce el concepto de alfabetización y pedagogía en que se inserta a las exigencias pragmáticas del capital, consecuentemente, las concepciones críticas de pensamiento, cultura y poder desaparecen bajo los imperativos del proceso laboral y la necesidad de acumular capital (Giroux).

Este tipo de conceptualización tradicional de la alfabetización supone para Antonio Gramsci, socialista italiano de principio del siglo XX, un arma de doble filo, ya que puede ser utilizada con el propósito de perpetuar las relaciones de opresión y dominación. De hecho este tipo de enfoques, característicos de los años 60, surgen al servicio del “desarrollismo” propio de la época, que consideraba el desarrollo como un proceso lineal que parte, justamente, del subdesarrollo (situación en la que supuestamente se encontraba América Latina) para llegar, después de atravesar varias etapas, al desarrollo, situado en el extremo final del proceso.

Esta teoría percibió la educación como un sector auxiliar para sus propósitos económicos. “Le adjudicó, como objeto fundamental de su tarea, la preparación de los “recursos humanos” para lograr llegar al fin de ese proceso lineal, o sea, al desarrollo, a través de la industrialización” (Carreño)

Este desarrollismo supuso el afianzamiento de concepciones pedagógicas que sirvieran a sus fines. Tanto el modelo económico como el pedagógico del desarrollismo, ambos importados de los países ricos, son modelos abstractos, supuestamente válidos para todas las sociedades, que no tienen en cuenta las singularidades de cada una de ellas. Las pedagogías desarrollistas no se plantearon las cuestiones de fondo de la educación, es decir, su relación con el contexto histórico, político y con las estructuras sociales concretas de las naciones latinoamericanas. Con este fin, se propiciaron reformas con las que se pretendía un Freire reflexiona sobre la alfabetización tradicional, puesta al servicio de la industrialización y la critica, porque convierte –dice- la palabra en algo independiente de la experiencia, de la realidad de quien la dice y sin relación con las cosas y con el mundo. Considera, en definitiva, que los métodos tradicionales estimulan la separación del analfabeto con su realidad. Define estos métodos como domesticadores, alienadores, perpetuadores del modelo opresor oprimido y que dejan que el hombre siga ajeno a su propia realidad.

El analfabetismo es entonces un freno impuesto al hombre por la dominación, por los opresores, que se han caracterizado siempre por el escaso interés en la educación elemental de los adultos. Este modelo es todo lo contrario a “hacer pensar”, la persona que se educa en él, durante todas sus etapas, es reducida a un objeto de manipulación por parte de los educadores que responden también a unas estructuras de dominación de la sociedad actual.

Dirá Freire en su libro “La educación como práctica de la libertad”, que este modelo “es la negación de todas las posibilidades transformadoras del individuo vueltas hacia el ambiente natural y social en el cual le tocará vivir. Se convertirá, sin quererlo, por efecto de esta situación alienante, en un miembro más del statu quo” (Freire). La alfabetización se ve no como un derecho sino como un regalo que los que “saben” hacen a los que “nada saben”, es lo que Freire denomina como “la concepción ingenua del analfabetismo”. Este modelo de alfabetización no tiene nada que ver con el que Freire defiende, que es también el que se propone para enmarcar el proyecto.


Autor
Juan Pablo Arranz Molinero
Universidad de Valladolid
En Proyecto de formación de alfabetizadores bilingües basado en la pedagogía y método de Paulo Freire y en las ideas y saberes que recoge el “buen vivir”.
Tutora: María Dolores Fernández Malanda
Trabajo fin de Master

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